Un coworking reúne zonas con distinta ocupación y actividad: puestos compartidos, salas de reunión, cabinas, recepción y áreas de descanso. La instalación debe atender tanto la temperatura como la renovación y filtración del aire, el ruido y la facilidad de control. Dimensionar el equipo solo por superficie puede dejar salas llenas incómodas y otras zonas sobredimensionadas.
Empieza por el uso real del espacio
Antes de elegir equipos, conviene documentar superficie y altura, aforo previsto, horarios, orientación, ventanas, iluminación, ordenadores y variaciones entre días. Las salas de reuniones pueden pasar de vacías a ocupadas en pocos minutos; las zonas junto a fachadas reciben cargas solares distintas. Un cálculo de cargas por zona y una previsión de ocupación ayudan al proyectista a escoger potencia, distribución y regulación.
La guía técnica del IDAE para instalaciones con equipos autónomos trata el ambiente térmico como una combinación de factores: temperatura, velocidad del aire y diferencias verticales, entre otros. Sus tablas son ejemplos de diseño, no una consigna universal para todo coworking. La sensación también cambia con ropa, actividad, humedad y preferencias de cada persona.
Distribución y control por zonas
La impulsión debe evitar chorros directos sobre puestos fijos y rincones sin circulación. Difusores, retornos y ubicación de sensores deben planificarse juntos; un termostato expuesto al sol o situado cerca de una salida de aire puede controlar mal el conjunto. La zonificación permite responder a salas ocupadas sin enfriar o calentar todo el local de la misma manera, cuando el diseño y el equipo lo permiten.
Valora también el ruido de unidades interiores y exteriores, vibraciones y horarios de uso, ya se opte por aire acondicionado por conductos o por unidades de aire acondicionado cassette en zonas diáfanas. Para un coworking, una solución técnicamente suficiente puede resultar inadecuada si interrumpe llamadas o reuniones. Las cabinas pequeñas y salas cerradas necesitan atención específica a la ventilación y a las cargas internas.
Ventilación y calidad del aire
Recircular aire no equivale a aportar aire exterior. El proyecto debe definir cómo se renueva el aire según uso, ocupación y requisitos aplicables, y cómo se filtra. La guía del IDAE recoge las categorías de calidad de aire interior del RITE para locales y explica que el cálculo depende del método elegido, de las personas y de la eficacia de ventilación. No se debe fijar un caudal genérico sin conocer el aforo y la instalación.
Instalación y mantenimiento
- Pide memoria de cálculo, planos de zonas, niveles sonoros previstos, ventilación y estrategia de regulación.
- Verifica el recorrido de condensados, accesos para filtros y bandejas, y espacio para mantenimiento sin interrumpir el trabajo.
- Acuerda horarios, consignas y responsables; evita cambios constantes que provoquen quejas y oscilaciones.
- Tras la puesta en marcha, comprueba temperaturas y corrientes de aire en puestos representativos y ajusta la distribución.
La selección final requiere visita y datos reales del local. La guía técnica del IDAE desarrolla criterios de bienestar térmico, ventilación y filtración para instalaciones autónomas; un profesional debe adaptar esos criterios al proyecto, normativa y condiciones concretas del coworking. Para valorar la instalación de un local, consulta el alcance de la instalación de aire acondicionado.